En el año 2010, tras participar de una serie de protestas en contra del entonces presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad, el director Jafar Panahi recibió una sentencia absurda. Un tribunal de su país lo condenó a seis años de prisión y le prohibió filmar películas por veinte años.
Acusado de hacer «propaganda contra el Estado», Panahi pasó tres meses detenido en su casa hasta que consiguió una morigeración de la pena. «Quedé profundamente afectado, en un estado de shock psicológico. Me pregunté qué debía hacer: ¿convertirme en alguien que se sienta a quejarse de lo difícil que se volvió todo o intentar encontrar una salida?», recordó el cineasta.
Durante ese tiempo, en dupla con el realizador iraní Mojtaba Mirtahmasb, comenzó a pensar en Esto no es una película. Un documental grabado en la clandestinidad donde relata sus días de encierro y cuenta la trama de la película que nunca pudo dirigir por estar detenido. Al teléfono con su abogada, escribiendo en compañía de su iguana o ensayando escenas en el living de su departamento en Teherán, Panahi propone 75 minutos de un desafío creativo, súper provocador y valiente. «Una película no es lo que se cuenta de ella –dice– una película es lo que se filma…».
Esto no es una película cobró relevancia internacional no sólo por la historia que relata y la sentencia desproporcionada contra su director, sino por las circunstancias insólitas que rodearon su llegada a los festivales de todo el mundo. Los medios que cubrieron el Festival de Cannes en 2010 recordaron que el documental salió clandestinamente de Irán en un pendrive escondido… ¡en el interior de una torta!.
«Las mejores películas que se hacen en Irán hoy en día se producen de forma clandestina», recordó el realizador. «Cada quien encuentra su manera de lograrlo. Muchos obtienen permisos oficiales para realizar cierta película, pero luego la filman de otra forma o incorporan un mensaje subversivo. Solo pido que el Estado tolere mis películas lo suficiente como para permitir que se proyecten». De su extensísima filmografía, hasta ahora, sólo El globo blanco (1995) y El espejo (1997) se pudieron proyectar legalmente en Irán.
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