La batalla de Chile I, II y III
Entre 1972 y 1973, Patricio Guzmán grabó compulsivamente todo lo que ocurrió alrededor del proceso revolucionario encabezado por Salvador Allende en Chile. Con un equipo de tres personas, registró la efervescencia de las calles, las primeras reacciones alrededor de las medidas del gobierno de la Unidad Popular y finalmente el golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet. Considerado uno de los grandes documentales políticos de la historia del siglo XX, La batalla de Chile se divide en tres partes: La insurrección de la burguesía, El golpe de Estado y El poder popular.
El caso Pinochet
En octubre de 1998, el dictador Augusto Pinochet viajó a Londres para una operación de columna. Por entonces era senador vitalicio en Chile, pero eso no impidió que el juez español Baltasar Garzón impulsara una orden de detención internacional por los crímenes cometidos durante la dictadura. Pinochet pasó 503 días en un limbo legal, recibió visitas de viejas amigas como Margaret Thatcher y finalmente regresó a Chile sin ser extraditado a España. Guzmán reconstruye aquel intrincado proceso judicial y, en simultáneo, entrevista a las víctimas de la dictadura que declararon en la causa.
Salvador Allende
El realizador chileno reconstruye la vida y la carrera política de Salvador Allende, desde sus orígenes hasta su llegada a la presidencia y el golpe de Estado de 1973. Patricio Guzmán vuelve sobre las medidas de su breve pero intenso gobierno, marcado por un proyecto de transformación socialista a través de las instituciones democráticas. “El primer reflejo te dice que hay que filmar. Hay momentos para el documental y hay momentos para la ficción y ese era un momento para el documental”, recordó el director sobre aquellos días.
Nostalgia de la luz
¿Qué ven los astrónomos chilenos desde el desierto de Atacama? Entre el cielo y la tierra, el cineasta chileno explora dos universos: el de los científicos que observan el espacio en busca del pasado remoto y el de un grupo de mujeres que remueve las piedras de ese territorio inmenso buscando restos de familiares desaparecidos por la dictadura. “Lo que había que hacer era cruzar esas fronteras para crear una estructura de memoria en un lugar donde el pasado nos habla”, aseguró Guzmán sobre la película.
El botón de nácar
En la segunda parte de su trilogía sobre el territorio chileno y su memoria, el realizador utiliza el agua como punto de partida para conectar la historia de los pueblos originarios de la Patagonia con los crímenes de la dictadura de Pinochet. “Todas mis películas hablan de Chile y es curioso que a mucha gente le preocupe la trayectoria de este pequeño país, que yo trato de explicar y explicarme a través de la poesía”, explicó el director en una entrevista.
La cordillera de los sueños
En esta película su objeto de estudio y observación es la cordillera, esa cadena de montañas que rodea Santiago de Chile como una gigantesca cortina. Guzmán entrevista a geólogos, historiadores y artistas para trazar, como en casi toda su filmografía, un paralelismo con la historia reciente de su país en una exploración a fondo. «Con los años mi mirada se ha vuelto hacia las montañas», dice su voz en off. Un hallazgo del documental: la historia y las grabaciones del cineasta chileno Pablo Salas.





