99 minutos en Malvinas

05/09/2026
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05/09/2026 Juan Pablo Mansilla

99 minutos en Malvinas

Después de tres largas estadías en las Islas Malvinas, el director Pablo Aparo construye un retrato de sus habitantes y establece un vínculo inesperado con un isleño.

Una aclaración en el inicio de Los vencedores permite adivinar el camino que tomará la película en los próximos 99 minutos: «Las Islas Malvinas, ubicadas a sólo 500 kilómetros de las costas de Argentina, son el escenario de una disputa por la soberanía que se inició en 1833 cuando una fuerza británica tomó el control del asentamiento argentino que allí residía».

Sobre este punto de partida, el director argentino Pablo Aparo entrevista a políticos y residentes ingleses que viven en Malvinas, en un intento por aproximarse al lugar, a sus habitantes y a los recuerdos de la guerra entre el Reino Unido y Argentina en 1982.

El centro emocional de la película aparece cuando el cineasta viaja al camp, la zona rural de las islas fuera de Puerto Argentino, donde buena parte de los pobladores trabaja en tareas vinculadas con la ganadería. Allí conoce a Matthew McMullen, un isleño con una fuerte posición antiargentina que vive aislado entre sus armas y sus animales. Durante tres largas estadías en las islas, a lo largo de ocho años, Aparo encuentra en McMullen a su antagonista ideal para hablar sobre la guerra, la soberanía y la relación con Argentina.

A propósito del estreno en cines de Buenos Aires, Rosario y Córdoba, esta semana hablé con Pablo Aparo, director de Los vencedores, sobre el origen del proyecto, el trabajo de montaje y el plan para proyectar la película en Malvinas.

El origen: «A la salida de una de las funciones de El espanto (2017) en Sheffield, Inglaterra, había un productor de un canal del Reino Unido al que le gustó mucho la película. Me dijo que, para trabajar en algo juntos, podríamos hacer una especie de documental en un pueblo del norte de Inglaterra que, de alguna manera, se parecía a una localidad del conurbano bonaerense. Se ve que algo me movió un poco el tablero, en esta intención de conocer a la gente que vive en las islas. La gente ahí tiene una britanidad, por así decirlo, muy extrema y muy nacionalista».

La investigación y los primeros viajes: «A mediados de 2018 convoqué a (la directora y productora de cine) Mayra Bottero para empezar a trabajar. Ahí empecé a investigar, más que nada por internet, a leer libros y un montón de crónicas de gente que había ido a las islas. Me di cuenta básicamente de dos cuestiones principales. Al ser muy pocas personas tienen un Producto Bruto Interno (PBI), casi al nivel de Qatar. Después está la base militar, que es como una ciudad escondida en otra ciudad. La mayoría de las cosas que leía sobre argentinos que iban a las islas eran crónicas sobre la guerra, sobre los combatientes, pero muy poco sobre los isleños. Y, lo que escribían sobre ellos, se armaba a partir de una interacción mínima durante esa semana. Había visto también esa especie de nota o documental que hizo Raymundo Gleyzer para Telenoche (N. del E.: se refiere a Nuestras Islas Malvinas, de 1966, que se puede ver gratis en Youtube). Fue bastante más interesante que el resto de las cosas que había visto hasta el momento y dije: ‘tengo que hacer esta experiencia, buscar la manera de ir para allá la mayor cantidad de tiempo posible’».

Los primeros contactos: «Fueron por Facebook. Es su red social, ahí sucede todo. Empecé a contactarme con algunos isleños. En el primer viaje, en enero de 2020, poco antes de la pandemia, fui diez días para la investigación. No hice muchas entrevistas. En el segundo viaje, el gobierno de las islas, que tiene una especie de departamento de relaciones públicas que ayuda mucho a periodistas que van a hacer cosas, me contactó con personas a cargo de las instituciones en las islas. Había pasado el 40º aniversario de la guerra y estaban muy abiertos a mostrarse. Pude hablar con los ocho integrantes de la Asamblea Legislativa, con gente vinculada a la pesca, con la gobernadora y con el cura del lugar. Hacía entrevistas no sólo pensando en cuestiones puntuales de la película, sino también para entender cómo funcionaba el mundo ahí. Muchas cosas no quedaron en la película, pero me ayudaron a entender la dinámica del lugar. Para ese viaje me iba a quedar un mes y terminé quedándome dos meses y medio y en el tercer y último viaje fueron otros dos meses y medio».

Filmar solo: «Empecé trabajando en cine como sonidista, así que algo me manejo. Me junté con un amigo que me ayudó a pensar un poco la técnica de la fotografía y con otro que me ayudó a pensar la técnica del sonido. Me armé una especie de dispositivo para sostener la cámara y poder tener al mismo tiempo un boom, un micrófono apuntado hacia el entrevistado. Después, con los personajes a los que iba a hacerles un seguimiento, trataba de ponerles un corbatero. Hicimos un gran trabajo de postproducción con Guido Deniro«.

Las entrevistas: «Me había armado una guía base de 15 preguntas. Todo dependía del tiempo que me dieran los entrevistados. Hablamos sobre qué se siente vivir en las islas, de la dinámica del lugar, alguna anécdota que pudiera ilustrar lo mejor posible el espíritu del lugar. Después a cada uno le preguntaba cosas puntuales: si había vivido la guerra, etc. Según sus respuestas hacía repreguntas y profundizaba más en una cosa u otra. Con todo eso fui armando una especie de fresco, un retrato de lo que es el pensamiento de las islas. Hay contradicciones, no es un coro que habla perfecto y opina exactamente lo mismo, como en cualquier lugar».

Su personaje central: «En la investigación que hice antes del primer viaje yo quería ir al camp. Las personas que viven ahí son las que todavía se dedican a criar ovejas y esquilar, que es como originariamente habitaron el lugar. Cuando fui la primera vez me contacté con gente de Fox Bay, uno de los asentamientos más grandes de la Isla Gran Malvina. Cuando volví en el segundo viaje quise volver al lugar, pero no les copó que siguiera filmando. Entonces empecé a buscar otras familias o gente que me hospedara en el campMatt fue el único que me contestó. Es una especie de outsider. No le importa nada. Habla mal del gobierno, habla mal de Argentina, habla mal de los británicos también. Lo criticaron bastante y algunas personas le dejaron de hablar por participar del documental».

Un primer corte: «Duraba ocho horas. Ahora estoy pensando si desgrabar las entrevistas y hacer un libro, ver la manera de subirlas a algún lado y que funcione, porque creo que hay cosas muy interesantes que está bueno saber. Estoy muy contento con cómo quedó el montaje de la película. Termino sintiendo que soy yo el que está ahí y creo que la película habla por sí sola».

Una proyección en Malvinas: «Queremos ir en octubre o noviembre. Es lo que más ansioso y nervioso me pone. Hay que ver cómo les cae, es medio una incógnita. Que le haya gustado a Matt para mí es un 50% adentro, por así decirlo. Además, me encantaría proyectar una película argentina en las islas. Ya pasó, creo, una vez, pero poder ir a proyectar algo que se hizo ahí me parece que estaría buenísimo».

(*) Los vencedores se podrá ver durante septiembre en cine MALBA:

Sábado 05/09, 22hs.

Sábado 12/09, 22hs.

Sábado 26/09, 22hs.

La película también tendrá proyecciones en Cine CacodelphiaCine El Cairo (Rosario) y Cineclub municipal Hugo Del Carril (Córdoba).

En mi Letterboxd armé una lista con 21 documentales sobre Malvinas.

Trailer de Los vencedores, de Pablo Aparo