Transgresor, inclasificable, censurado en democracia y perseguido por la Iglesia Católica, el cineasta argentino Jorge Polaco comenzó su carrera en los años ‘80. Con películas como Diapasón (1986), En el nombre del hijo (1987) y Kindergarten (1989) Polaco empezó a construir un cine contra toda norma, poblado de personajes grotescos y decadentes, que continuó, con intermitencias, hasta 2013. Marginado por la historia oficial del cine, buena parte de su obra fue recibida por la crítica entre el horror y la displicencia.
A 12 años de la muerte del cineasta, la directora María Onis revisa ahora su filmografía en un intento por comprender a este personaje revulsivo que pagó un alto precio por su transgresión con un documental que retoma algunos de los elementos que atravesaron la obra de Polaco. Entre otros, el universo de los adultos mayores y los cuerpos deseantes.
Además de contar con el testimonio de Polaco, el largometraje tiene buenas entrevistas con la actriz Graciela Borges, el artista Fernando Noy y la filósofa Esther Díaz. También hay buenos aportes del investigador Ricardo Manetti y del productor Goyo Anchou que, desde distintas perspectivas, permiten entender el impacto que tuvo la obra de Polaco y situarla en un cine argentino que comenzaba a reconstruirse después de la dictadura.
La cineasta indaga en el episodio de la censura a Kindergarten en 1989. A pocos días antes de su estreno, la película fue denunciada por presunta corrupción de menores y exhibiciones obscenas: la Justicia secuestró las copias y prohibió su exhibición. Los cargos fueron desestimados años después y recién pudo tener proyecciones limitadas en 2010.
Esta semana, a propósito del estreno de Jorge Polaco en CineAR, donde se podrá ver gratis y online, hablé con la directora María Onis sobre el origen del proyecto, el trabajo de digitalización de las películas de Polaco y su legado.
El origen: «Cuando Jorge ya estaba mal fui a verlo y le propuse hacer la película. Me dijo que le encantaría y que le encantaría que la hiciera yo. Pero fue muy difícil todo el recorrido. Las entrevistas que yo había grabado para la investigación (N. del E.: una serie de notas que aparecen en el documental, grabadas con celular) terminaron siendo parte del documental. Después empezó el trabajo de rastrear sus películas, que no estaban digitalizadas. Había copias en VHS, en DVD, en muy mala calidad. Fue una especie de procesión de once años, durante los cuales se digitalizó toda la obra. En el camino se murió Jorge, el año pasado se murió la hermana —que aparece muy poquito en la película, pero fue muy importante para todas las autorizaciones— y también se murió (Isabel) Coca Sarli«.
El director: «Polaco fue un director muy importante, muy valiente y muy único. Siempre lo comparan con John Waters y, por más que tenga algo que ver en la ironía y en ciertas estéticas, Polaco tiene que ver con el dolor o con un sentir latinoamericano, con reírse un poco de la desgracia, con esa idea de que la existencia es una cosa absurda».
El provocador: «Yo quería que mucha gente que siempre tuvo prejuicios pudiera entender el acto de amor que significa esa especie de inmolación en algunos provocadores. Muchas veces la provocación se entiende como un acto de violencia y yo siento que es al revés. Las personas que no buscan el agrado están intentando que uno amplíe el espectro de los prejuicios o del amor. Una de las principales cruzadas de Polaco fue amar todos los cuerpos en todas sus formas. Nuestra cultura es muy tirana con los cuerpos: hay que ser joven, hay que ser lindo. El solo hecho de mostrar a una mujer vieja desnuda genera rechazo. Y, sin embargo, vemos películas donde hay tipos tirando granadas o desmembrando cuerpos. Ahí uno se pregunta qué entendemos realmente por violencia».
La primera idea: «Al principio tenía la idea de hacer la película solamente con imágenes de su obra. A medida que fui avanzando pensé que estaba mejor hacer una película para todo el mundo, para mucha gente que por ahí no pudo captar algunas cosas de Polaco. Tenía algunas ideas tan de avanzada para su época que creo que hoy, con todo lo que se piensa sobre los cuerpos y el género, hay más herramientas para decodificarlo. Me sorprendió muy gratamente que el público tomara la película como una defensa de la vejez y que pudieran salir un poco de ese prejuicio que siempre hubo alrededor de Polaco».
El rescate del archivo: «Jorge tenía todo en su departamento. Como no tenía hijos y ya estaba en cama, cuando murió estuve dos años yendo a la casa, autorizada por la familia. Les propuse hacer un archivo: digitalizar no solamente las películas, sino también las fotos, los artículos de diarios. Me fui llevando valijas, escaneando en alta resolución y armando cajas. Hice una caja por película y después llevé todo ese material al Museo del Cine. Sentía que, al no haber herederos y siendo los hermanos ya muy grandes, había una obra que se estaba perdiendo. Hay una copia de Margotita (1984) hecha desde un positivo muy deteriorado porque el negativo no apareció. Y hay un corto que sigue sin aparecer».
La gira de festivales: «La película se estrenó en el BAFICI en 2024 y después estuvo en La Habana y en India. Se armaron conversaciones muy buenas porque también hay algo de lo que está pasando ahora con la censura que es parte de lo que le pasó a Polaco. En las funciones se cruzaron muchas generaciones de espectadores y pasaron cosas muy lindas».
La filmografía: «Para mí hubo dos etapas en su cine (*). Las dos primeras películas tenían algo grotesco, pero también algo muy dark. La crítica las recibió como diciendo: ‘¿Quién es este tipo?’. Eso pasó con Diapasón (1986) y En el nombre del hijo (1987). Después hizo Siempre es difícil volver a casa (1992), que para mí es un engendro fascinante. Entiendo que no encaja ni como cine independiente ni como cine comercial. Es una película rarísima, protagonizada por los Midachi en su momento de máxima popularidad. Después está el caso Kindergarten (1989). Lo que quedó de todo aquello fueron los titulares, pero la Iglesia quiso perseguirlo y Polaco terminó siendo el chivo expiatorio».
La crítica y La dama regresa: «Con La dama regresa (1996) hizo una película con una estética camp, kitsch, que es una estética que la gente no soporta y que, en términos teóricos, tal vez llegó después. Para mucha gente es la estética del horror, del mal gusto, de todo lo que desprecia cualquier aspiración pseudoburguesa. La película es una comedia de principio a fin. Tiene toda la crítica al menemismo social, pero está construida como una comedia y con toda esa estética. No encajó porque el promedio del intelectual argentino es más solemne».
(*) La filmografía completa de Polaco se puede consultar en Letterboxd. Ocho de sus películas, incluida la censurada Kindergarten, se pueden ver en la web Info real de cine.







