Excepto por informes especiales en noticieros, la problemática de la adopción ha sido siempre un tema marginal, rara vez transitado por los documentales argentinos. Se estima que en nuestro país alrededor de diez mil niñas, niños y adolescentes viven en instituciones de cuidado a la espera de una familia.
Alejado de una mirada adultocéntrica, La espera, el último documental del director argentino Darío Doria, reúne historias en primera persona alrededor del proceso de adopción. Una aproximación sensible que revela todas las instancias y las complejidades del sistema. Grabado a lo largo de tres años en distintas locaciones de Quilmes, Rosario y Chivilcoy, entre otras, La espera evita los golpes bajos y se detiene a escuchar.
Hay entrevistas a jueces y asistentes sociales, pero sobre todo testimonios sobre la construcción de nuevos vínculos y sobre el tiempo —siempre incierto— que atraviesan quienes esperan ser adoptados y quienes anhelan adoptar. Luego de sus proyecciones en el último BAFICI, la película tendrá funciones a lo largo de julio en Espacio Avalon en Sala Ítaca, en la ciudad de Buenos Aires. A propósito del estreno, esta semana charlé con Darío Doria sobre el proyecto, la selección de entrevistas y el montaje.
El origen: «Esto arranca en 2007 con una nota de un diario titulada ‘Una vez casi me adoptan’. Era una entrevista a un chico de 20 años que había ingresado al sistema y contaba que, cuando tenía 8, a él y a otros tres compañeritos del hogar los llevaron a la casa de una familia. Para ellos era como mudarse a un palacio. A tres los tuvieron tres o cuatro semanas hasta que los devolvieron. Sólo uno se quedó en esa casa. Me acuerdo de que esa historia me quedó atragantada. No podía creer cómo ese pibito seguía con su vida después de ese episodio. La historia quedó en una carpeta de posibles proyectos. Cuando terminamos Vicenta (2020), hablé con Florencia Gattari, que es la guionista de la película, y empezamos a trabajar».
Las entrevistas: «La verdad es que nosotros no sabíamos casi nada sobre adopción. Empezamos a investigar y, cuando nos encontrábamos con una historia o con alguna persona que nos movilizaba, la entrevistábamos. No es que teníamos un listado de personas; fuimos entrevista por entrevista, especialmente al principio, cuando todavía no entendés muy bien por dónde iba a ir la película. Uno intenta que cada historia dé un pantallazo, pero no alcanza para tomar dimensión del asunto. Ni cien historias alcanzarían. Es un proceso muy complejo, con infinidad de jugadores: psicólogos, jueces, operadores y muchos más. Intentamos armar un collage, teniendo siempre presente que son los niños los que están esperando».
Las imágenes: «Mientras grabábamos las entrevistas pensábamos qué imágenes íbamos a usar. No queríamos tener adultos en cámara; era una decisión, porque finalmente ellos no son los personajes de la película. Entonces pensamos en filmar los espacios donde esas historias podían resonar: un hogar, un juzgado, una casa de familia. La idea era que las imágenes no arruinaran la historia, que no estuvieran por encima de lo que se escuchaba. Tenían que acompañar sutilmente para que el espectador pudiera escucharlas».
La búsqueda de referencias: «Vimos algunos documentales, pero estaban pensados para la televisión. Quizás con la mejor buena onda del mundo transmitían la adopción como algo hermoso, donde todo funcionaba. Se veían familias almorzando en un ambiente cordial y chicos yendo al colegio. La adopción como algo muy bonito y muy fácil. Cuando empezamos a investigar nos dimos cuenta de que no, que las historias no son así. Nosotros no queríamos ir por ahí. Queríamos hacer un documental que te corriera de esa mirada romántica, del cuentito feliz y adultocéntrico».
(*) La espera se podrá ver durante julio en Espacio Avalon (Humahuaca 4027, Ciudad de Buenos Aires):
Miércoles 15/07, 18:30 hs.
Miércoles 29/07, 18:30 hs.
En la cuenta de Instagram de la película se actualizan los días y horarios de las funciones en todo el país.





