Hace unos días se publicó en Argentina Apuntes para John, un libro póstumo de Joan Didion editado con las notas que la escritora estadounidense tomó durante las sesiones con su psiquiatra a partir de 1999.
Pocos meses después de su muerte en 2021, la agente literaria Lynn Nesbit y dos de las editoras históricas de Didion, Shelley Wanger y Sharon DeLano, encontraron en su departamento 46 textos guardados en una carpeta dirigida a su esposo, el escritor John Gregory Dunne. De ese material, calificado como un «testimonio conmovedor y profundo de una vida de intenso compromiso intelectual» surge ahora este libro del sello Random House disponible en librerías argentinas y también publicado en varios países del mundo.
Esta semana, en simultáneo a la lectura de Apuntes para John, volví a ver Joan Didion: el centro cede, el documental dirigido por el cineasta Griffin Dunne, sobrino de la escritora, estrenado por Netflix en 2017. Como en las entradas de este último libro, la película también tiene algo de inédito en su registro. Cuando se grabó, Didion prácticamente había suspendido su contacto con la prensa y aparecía en público para ocasiones muy especiales, como cuando recibió la Medalla Nacional de las Artes de manos del ex presidente de los Estados Unidos Barack Obama, en 2013.
«Me di cuenta de que nunca se había hecho un documental sobre ella, por decisión propia, así que pensé en arriesgarme y preguntarle si me permitía hacer uno», contó Dunne.
«Como siempre, Joan me dijo: ‘Bueno, vale’, y lo interpreté como un sí. Entonces comprendí de verdad la magnitud del tema que había abordado, la influencia que su obra ha tenido en la vida de tantas personas, en su forma de vida, en su lugar de residencia o en si se convierten en escritores o no. Así que sentí una verdadera obligación hacia sus lectores de hacerlo bien», explicó el realizador.
La confianza y la cercanía con Dunne le permitieron un acceso único con la autora de El año del pensamiento mágico. En su película, Didion repasa en orden cronológico sus años en Sacramento, California; sus recordadas coberturas periodísticas con los crímenes del Clan Manson y el asesinato del ex presidente estadounidense John F. Kennedy y las historias familiares: la relación con su esposo John Gregory Dunne y el vínculo con su hija Quintana, dos temas comunes sobre los que también profundiza en su reciente libro.
«Me fui a San Francisco porque llevaba meses sin poder trabajar. Me frenaba la convicción de que escribir era un acto irrelevante que el mundo como yo lo entendía había dejado de existir. Si iba a volver a trabajar, necesitaba que las cosas se reconciliaron con el desorden», dice la escritora en el comienzo Joan Didion: el centro cede sobre sus trabajos de campo en la costa oeste de su país.
La literatura, el duelo y el dolor de Didion, que afrontó las muertes de su esposo en 2003 y de su hija en 2005, cruzan alternativamente al documental que recibió muy buenos comentarios desde su estreno. «El reto era qué podía decir o mostrar que ella no hubiera escrito ya», dijo Dunne. «Fue una presión tremenda hacer una película sobre alguien con quien tengo una relación tan estrecha y a quien quiero tanto».




