Una mirada inédita sobre las corridas de toros

14/02/2026
Posted in Películas
14/02/2026 Juan Pablo Mansilla

Una mirada inédita sobre las corridas de toros

El último trabajo de Albert Serra es un documental atípico, provocador y con muchísima personalidad centrado en el peruano Andrés Roca Rey, uno de los toreros más populares de España.

Dos meses después de ganar la Concha de Oro, el máximo galardón entregado por el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el director español Albert Serra aseguró: «Yo siempre había detestado el documental. Salvando excepciones gloriosas, me parecía una cosa de perezosos que quieren evitar lo más difícil del cine que es la dirección de actores».

Contra todos los pronósticos, y luego de una carrera dedicada exclusivamente a los largometrajes de ficción, la última película de Serra es un documental atípico, provocador y con muchísima personalidad centrado en el peruano Andrés Roca Rey, uno de los toreros más populares de España.

Tardes de soledad, que desde esta semana se podrá ver en la Sala Lugones, propone un punto de vista inédito sobre las corridas de toros. En primer lugar, por su particular aproximación a la tauromaquia. De entrada, la película se detiene en el personaje y el ritual. Un encuentro cara a cara entre el hombre y el animal en una plaza repleta de aficionados que casi no vemos, pero escuchamos arengar. En segundo término, por el registro. Las dagas, la sangre y los gritos del público, además del propio Roca Rey y su cuadrilla, son parte del elenco del documental.

El trabajo de Serra transmite el pavor del torero con una cercanía pocas veces vista en el cine, una decisión que puede resultar chocante a priori. La película demandó cinco años de trabajo, de los cuales tres fueron exclusivamente de rodaje en ocho plazas españolas. El plan inicial era trazar un paralelismo con otro popular torero, el español Pablo Aguado, pero esa idea fue desestimada para centrarse en Roca Rey, un personaje hermético y misterioso.

A pesar de la controversia generada en San Sebastián, donde una movilización de defensores de animales propuso cancelar todas las proyecciones, el jurado del festival premió a la película por su «propuesta artística y arriesgada» y la destacó como el mejor trabajo de la sección oficial. Las críticas, sin embargo, continuaron. Los detractores la señalaron por «romantizar» la tauromaquia, una consideración injusta si se tiene en cuenta que parece plantear un debate más profundo sobre la sociedad española, la evolución y la esencia de algunos valores.

A propósito del estreno en la Sala Lugones, esta semana tuve la posibilidad de entrevistar a Albert Serra, director de Tardes de soledad, para conversar sobre el origen de su documental, la elección del personaje y la proeza técnica detrás de la imagen y el sonido.

La elección del personaje: «Fue una decisión estrictamente cinematográfica que no tiene ninguna otra razón que la de pensar en alguien con independencia total del tema. En sus corridas pasan muchas más cosas, como se ve en la película. Roca Rey arriesga y tiene algo hermético e impenetrable. Los toreros suelen ser introspectivos y observadores. Andrés tiene algo cinematográfico en su manera de ser que es raro de ver en el cine. Hoy todo es apresurado y lleno de grandes diálogos que te explican muchas cosas. Si bien hay mucha acción, a pesar de la violencia es una película armoniosa y hasta sensual. Yo trabajo desde siempre al servicio de los actores, con tres cámaras, poca comunicación y observando también un ambiente particular».

El entorno del torero: «La cuadrilla tenía un humor particular. Esto lo descubrí en el montaje porque yo nunca miro imágenes durante el rodaje. Parecen personajes un poco salidos de principios del siglo XX que podrían estar en cualquier novela de la literatura española, como imágenes de un mundo totalmente desaparecido, como personajes de (el escritor y director de cine italiano Pier PaoloPasolini. Esto tenía un interés cinematográfico en sí mismo. No es una decisión moral de ningún tipo».

El rodaje: «Grabamos ocho corridas. Elegí de entrada las plazas más grandes donde siempre hay mucha presión y donde el toro incluso es más grande, más peligroso. Luego, en montaje, todo quedó reducido a cuatro plazas en Santander, Sevilla, Bilbao y dos veces en Madrid. Al comienzo no tenés una coordenada en la que regirte para entender qué es lo que la gente va a pensar de la película y menos si no tenés experiencia en el tema. Nosotros sólo teníamos el convencimiento de que artísticamente la película tenía validez y fuerza artística».

La opinión de Roca Rey: «Tenía sus dudas y sus miedos. A él le importaba más su faena, su expresión y su arte antes que la película. Entonces si veía que había unos pases que no eran perfectos no le gustaba. A mí, en cambio, me da igual que sea una buena o mala faena porque quiero llegar a la esencia, al corazón de la tauromaquia».

El trabajo con el sonido: «Tuvimos por primera vez en la historia la posibilidad de poner micrófonos inalámbricos a los toreros. Ahora, además, contamos con baterías que duran hasta cinco horas. El montaje fue muy laborioso, necesitás homogeneidad con el sonido ambiente, pero eso nos permitió descubrir frases magníficas como todos los diálogos y el humor de la cuadrilla. Fue una sorpresa que hizo a la película infinitamente compleja».

(*) Tardes de soledad se podrá ver en Sala Lugones (Buenos Aires). y Cineclub Municipal Hugo del Carril (Córdoba). 

Sala Lugones:

Sábado 14/02, 21 hs.

Domingo 15/02, 18 hs.

Miércoles 18/02, 18 hs.

Jueves 19/02, 21 hs.

Viernes 20/02, 21 hs.

Trailer de Tardes de soledad de Albert Serra

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