No Other Land reúne a dos duplas de directores (dos israelíes, dos palestinos) para documentar el violento avance del ejército y los colonos israelíes en el pequeño poblado de Masafer Yatta, en Cisjordania. Como ocurría en películas como 5 Broken Cameras (2011), No Other Land (2024) es un imponente alegato contra la ocupación de Israel en territorios de Palestina.
Basel Adra, uno de los cuatro cineastas, es un reconocido activista palestino. En 2019 comenzó a grabar las distintas incursiones del ejército israelí en tierras de Cisjordania luego de que un tribunal de ese país dictaminara el desalojo de más de mil personas para construir un campo de entrenamiento militar. Los registros de Adra, que se convirtieron en el principal insumo del documental, son muy crudos: dan cuenta de crímenes impunes y de las demoliciones de casas, escuelas y granjas de la zona.
Si bien se trata de un proyecto colectivo, el protagonista de la película es Adra. Como muchos otros jóvenes en Masafer Yatta, desde niño presenció detenciones ilegales de familiares y padeció la prepotencia del ejército israelí. «Crecí en un lugar de activistas con visiones de otras vidas. Nuestras aldeas aparecen en mapas del siglo XIX, pero el ejército no reconoce su existencia», relata en la película. Su trabajo solitario informando desde el lugar, incluso antes de No Other Land, permitió que muchos medios del mundo pudieran conocer la realidad en esta parte de Cisjordania.
Pese a ganar premios en festivales internacionales como Berlinale y consagrarse como Mejor Largometraje Documental en la última entrega de los premios Oscar, No Other Land no había conseguido hasta ahora espacios para su difusión. Después de los Oscars, el ministro de Cultura israelí Miki Zohar pidió públicamente a las salas de cine e instituciones financiadas por su ministerio que «demuestren responsabilidad pública y solidaridad» y se nieguen a proyectar este documental «abstracto y parcial» que, en su visión, «daña el buen nombre de Israel en tiempos de guerra». No fue el único caso. La película casi no tuvo distribución en los Estados Unidos, donde consiguió proyecciones limitadas en algunas ciudades.
«Yo vivo en un régimen civil y Basel en uno militar. Vivimos a 30 minutos el uno del otro, pero yo tengo derecho a voto y Basel, no. Yo puedo moverme libremente por el país, pero Basel, como millones de palestinos, está atrapado en Cisjordania. Esta situación de apartheid entre los dos, esta desigualdad, tiene que terminar», aseguró el realizador israelí Yuval Abraham, uno de los cuatro directores de la película, en su discurso al recibir el premio en el Festival de Berlín.
En las últimas décadas, los documentales fueron muy importantes para que el mundo conozca detalles de la ocupación israelí y del sistema de vigilancia al que son sometidos los palestinos. Además de Five Broken Cameras podría mencionar largometrajes como A Man Returned y más recientemente Put Your Soul on Your Hand and Walk. Otros dos documentales notables que sirven de complemento son The Gatekeepers y La Mossad, donde ex jefes de los servicios secretos israelíes revelan asesinatos selectivos e interrogatorios inhumanos a palestinos.
Trailer de No Other Land, de Basel Adra, Yuval Abraham, Hamdan Ballal y Rachel Szor




