El estreno de Fotógrafo de guerra: el hombre que captó la imagen estuvo cruzado por la polémica en la última edición del Festival de Sundance. El documental, que llegó hace unos días a Netflix, discute la autoría de la foto conocida en todo el mundo como «La niña de napalm», atribuida desde 1972 al fotógrafo vietnamita Nick Ut.
La polémica empezó con un rumor. El ex fotógrafo de guerra estadounidense Gary Knigh escuchó de boca de un colega que Ut no había sido el autor de la foto y comenzó su propia investigación. Knigh contactó al ex editor de fotografía de Associated Press (AP) durante los años de la guerra en Vietnam, Carl Robinson, y confirmó sus sospechas. Robinson admitió frente a cámara que, por error, no le había dado los créditos al fotógrafo vietnamita Nguyen Thanh Nghe, verdadero autor de aquella imagen emblemática.
La repercusión internacional de la película en Sundance a comienzos de este año obligó a AP a dar explicaciones públicas en un informe de 23 páginas sobre la autoría de la foto. La cobertura fotográfica del conflicto bélico en Vietnam tuvo al menos tres imágenes icónicas que recorrieron el mundo. El monje autoinmolado, del reportero gráfico Malcom Browne; la ejecución sumaria de un hombre en el centro de Saigón, de su colega Eddie Adams, y la fotografía de la niña de nueve años huyendo de un ataque de napalm en Trang Bang.
Cada uno de estos trabajos, a los que podría sumarse el ensayo fotográfico de Horst Faas, sellaron el legado periodístico de AP durante medio siglo y consiguieron una docena de premios relevantes, entre ellos el Pulitzer. ¿Fue un error intencional confundir la autoría? El documental no discute la presencia de Nick Ut en el lugar de la foto (de hecho, nadie la discute) y suma como evidencia el estudio de dos investigadores franceses que analizaron fotos y videos del mismo día del bombardeo con napalm para entender, desde diferentes perspectivas, por qué Ut no podría haber tomado esa imagen.
«Esa secuencia surgió de nuestra colaboración con INDEX, una empresa de imágenes forenses que aportó un nuevo nivel de rigor y claridad a la investigación. Revisaron fotos y vídeos de archivo, realizaron comparaciones fotograma a fotograma y utilizaron herramientas forenses modernas para evaluar lo ocurrido hace más de 50 años. Su trabajo no fue solo técnico, sino también revelador. Nos proporcionó un lenguaje visual estructurado para transmitir hallazgos que, de otro modo, serían invisibles», contó el director de Fotógrafo de guerra: el hombre que captó la imagen, Bao Nguyen.
El documental intenta dar con el testimonio de Nick Ut quien, probablemente alertado por AP, no responde mensajes ni llamados para participar de la película. «El mayor desafío fue resistir la tentación de encontrar una verdad clara y singular en una historia que no lo es en absoluto. El triunfo, para mí, fue ver a nuestros entrevistados —especialmente a los periodistas vietnamitas, que durante tanto tiempo han sido ignorados— asumir su poder y contar sus historias en sus propios términos. A menudo escuchamos que la historia es de todos. Pero en realidad, pertenece a quienes elegimos escuchar», apuntó Nguyen.




