De todas las fotos que aparecen en los discos de Gilda, la de Corazón valiente (Leader Music, 1995) sigue resonando en la memoria del fotógrafo argentino Silvio Fabrykant. Para los seguidores de la cantante bailantera, que murió en un trágico accidente en septiembre de 1996, la imagen tiene un valor espiritual. Para el fotógrafo, que no desmerece esa creencia popular, se trató de una producción por encargo, de un trabajo más. «Yo hago fotos, pero no considero que tengan ninguna otra trascendencia artística», dice Fabrykant en el documental La imagen santa.
A partir de ese aparente desencuentro entre la obra y el artista, el director Pablo Montllau busca respuestas en la música, la religión y el arte para entender la trascendencia de esa imagen canónica. Cuando el realizador inició su trabajo, como cuenta en la charla que acompaña esta edición, Fabrykant iba a aparecer apenas como un testimonio secundario. Pero la negación del fotógrafo a sobreinterpretar la sesión con la cantante trastocó la propuesta inicial y le sirvió a Montllau como un elemento que tracciona todo el material.
En un trabajo que demandó diez años, el director de La imagen real explora con seriedad las llamadas «canonizaciones populares por afecto” alrededor de personalidades de la cultura. Con entrevistas a miembros del club de fans de Gilda y a los encargados de sostener su santuario a la vera de la ruta 12, en Entre Ríos, el largometraje reflexiona sobre las creencias y esta suerte de proceso popular de santidad con la cantautora. «El sentimiento no tiene razón», explica el obispo Adrián Guedes en la película.
A propósito del estreno de La imagen santa en CineAR, esta semana charlé con Pablo Montllau sobre el origen del proyecto, el trabajo de montaje y la selección de los testimonios.
El origen: «A mí me interesaba un montón la figura de Gilda como santa popular y quería hacer un documental alrededor del tema. Cuando era estudiante había hecho dos cortos documentales sobre los fans de Gilda y sobre el santuario, pero siempre me chocaba con la cuestión de los milagros y de lo que cree cada persona. Entonces nunca lograba encontrar la forma de contar ese proceso de santificación popular. Cuando Silvio Fabrykant hace la muestra con sus fotos en 2014 (N. del E.: Movida y tropical, una exposición en el Centro Cultural Recoleta), charlo con él y me encuentro con esto que se ve en la película. Un tipo totalmente negado a la foto, que la considera una imagen más, que no tiene una significación muy grande para él. Bueno, pensé, quizás acá hay algo interesante porque el tipo habla de algo que para él no es nada relevante, pero para un montón de gente sí. Su obra termina siendo un punto interesante para contar el proceso de canonización popular y cómo su foto se termina convirtiendo en una imagen santa cuando en realidad fue pensada para la tapa de un disco».
Los testimonios: «Cuando Silvio se convierte en el protagonista principal dijimos ‘acá tenemos dos mundos’: el de Gilda con sus fanáticos, los milagros y la creencia popular, y el de Silvio. Un personaje que niega la imagen, que es racional. Teníamos que buscar gente involucrada de un lado y del otro. Ahí apareció Elio Kapszuk, curador de la muestra. Después está Alejandro Margulis (periodista y escritor, autor de Santa Gilda) y la fotógrafa Gisela Volà. En el santuario nos hablaron de monseñor Adrián Guedes que cada año bendecía la fogata del lugar. Decidimos entrevistarlo y fue un hallazgo importante porque ayuda a poner en palabras temas alrededor de la fe».
El montaje: «Fueron diez años de trabajo. En este tipo de proyectos que no tienen una financiación que permita armar un plan de rodaje teníamos que filmar cuando podíamos. En 2015 grabamos solo con Silvio. En 2016, por el aniversario del accidente de Gilda, grabamos algunas cositas más en el cementerio con los fanáticos. Fuimos estructurando la película a medida que íbamos viendo el material y pensando para dónde ir, qué es lo que queríamos contar. A veces el tiempo ayuda en este tipo de procesos».
Documentales de referencia: «Entre 2012 y 2013, (el director de cine austríaco) Ulrich Seidl hizo la trilogía de ficción Paradise (Paradise: Love, Paradise: Faith y Paradise: Hope) que me encantó por sus encuadres y por cómo trabajaba con la cámara quieta, dejando que las cosas sucedieran. Después me enteré de que había hecho documentales y vi uno muy interesante llamado Jesus, You Know (2013), con imágenes de gente rezando. Traté de hacer encuadres parecidos en La imagen santa. Así que, en este sentido, Seidl fue una gran inspiración».
Próximos proyectos: «Tenemos una idea, ya encaminada, pero tenemos que conseguir la financiación. Se trata de una nueva película que, por ahora, se llamaría La imagen falsa. Gira en torno a lo que está pasando con la generación de imágenes por Inteligencia Artificial. Está basada en casos reales que ocurrieron en Argentina y España con generación de imágenes que luego terminaron siendo casos criminales con gente acusada con datos falsos. Después hay muchos proyectos sobre el camino de la flor, que ya tiene unas jornadas filmadas, pero es un documental de autor, más observacional sobre la industria floricultora en Argentina».




